A veces sentimos que morimos sin perder la vida, y que nos estamos perdiendo en nuestros caminos, que las personas que creíamos que nos querían, no nos quieren, que nuestro corazón está destrozado y sufre lo bastante que a veces decimos tristes ¡por qué a mí!
Pero déjame decirte que si todo lo que haz hecho lo haz hecho bastante derecho, tendrás tu recompensa por todo lo sufrido, y si lloraste una vez reirás tres veces, porque hay un Dios y es justo; no hagas que el entorno viva para ti, vive para el entrono de una manera buena y justa, y a quien tu corazón ama dile te amo, y a quien tu corazón quiere trátalo bien y no dejes lo que puedes hacer hoy para mañana, porque quizás sea tarde.
Por eso vive, ¿Pero cómo? Ríe con los que ríen; llora con los que lloran, pero no hagas lo malo con los que hacen maldad. Examina tus caminos y si estás torcido, enderésalo y vive para Dios y con Dios.
